1.40 de la madrugada. Quisiera sentirme como el protagonista de cualquier película de argumento barato que, tras hacer lo que voy a hacer yo ahora mismo (escribir), se le solucionaran todos sus problemas.
Soy débil. ¿Por qué? Porque no debería si quiera estar haciendo esto. ¿Por qué? Porque intuyo que a nadie le haría falta hacer algo así para intentar sentirse mejor, básicamente porque los problemas que tengo me imagino que serán de los de cualquier chico de mi edad. Pero estoy empezando a divisar el fondo, y no sé cómo alejarme de él. Inclusive, me siento estúpido haciendo esto, porque es algo que ni si quiera se me da bien. Cualquiera que lo leyese no lo notaría (al menos eso espero), pero tengo que estar un rato antes de teclear las palabras que quiero expresar. No sé si es porque esto no se me da, o porque no sé por donde empezar.
…Creo que esto no ha empezado tan mal. Lástima que ahora venga lo que no le interese a nadie. Por favor, no lo lean si esperan encontrarse un documento fantástico, porque no va más allá de lo mediocre.
Me llamo Dani y tengo casi veinte años. Estudio un Grado en Farmacia en la Universidad de la Laguna. He crecido en una familia normal y no puedo quejarme de mi educación. Tengo dos hermanos mayores: una con dos hijos preciosos (Alfonso y Nicolás); otro con otro hijo precioso (Ángel), a la espera de otra (María, probablemente) en camino. Además, llevo tres años enamorado de Mila, una chica con la que soy plenamente feliz, a pesar de nuestros puntuales choques. Soy un chico normal (espero)…
…pero tengo problemas. Tengo problemas que, reitero, seguro que tiene todo el mundo. Pero me veo en la situación de no poder o no saber afrentarlos, y eso me está haciendo tocar fondo.
Ahora mismo, si alguien intentara retratar o plasmar de algún modo los pensamientos que tengo en la cabeza, no sé qué resultado obtendría. Dejémoslo en caos (como quieran imaginárselo: ya sea un lienzo con trazos inconexos, una autopista con muchos cruces o un kilo de hilo hecho un ovillo). Y es aquí donde se me plantea el primer problema para plasmar lo que quiero plasmar de forma interesante/productiva.
Yo creo que debería empezar diciendo que tengo una “ceguera” personal que me impide el avance, o bien me lo retrasa mucho. Ese problema es la pereza, vagancia, o como la quieran llamar. Eso, junto con un poco de pesimismo y sentimiento de impotencia a la hora de afrontar mis problemas, es el foco de partida. Sí, muy aburrido.
Como dije antes, es la 1.40 de la madrugada (aunque ahora son las 2.00; sí, esta mierda me ha llevado 20 minutos; no soy bueno escribiendo), y estoy escribiendo esto porque no puedo dormir. Je… qué mejor forma de introducir mi primer problema. Sí, es uno de mis grandes problemas: tengo insomnio. “¿Y eso es un gran problema?” Ya dije que mi problema no es tener grandes problemas imposibles de solucionar, sino que tengo problemas normales y comunes a todo el mundo que me cuesta solventar.
Normalmente me tomo una pastilla antes de dormir para no tener este problema (el insomnio, no la solución de mis problemas). Pero ya ven… hoy no ha funcionado. Y este es otro gran tema, pues dicha pastilla me hace enfocar los pensamientos de un modo distinto, y se me ocurren muchísimas cosas interesantes que poder escribir. Pero no sé escribir y, además, el efecto se ha pasado.
Y trasladando el problema general a lo actual, yo tengo clase mañana. Pero claro, es tarde. Con lo cual, no sé si podré ir mañana a la facultad, porque a la hora de clase, fíjate qué bien, sí me entra el sueño. Por lo que me quedaré en mi casa echado para descansar la espalda y me pasará lo mismo a la noche, y se formará un bucle que, créanme, cuesta un escroto salir de él.
Bueno, este es mi primer problema. La buena cara de éste es que con tratamiento puedo solucionarlo, así que no es tan grave.
Quizás, el problema más importante que tengo, es que no le encuentro sentido a la vida. La vida… es lo más raro de poder explicar, sin duda. Hay veces que la comprendo parcialmente, pero expresarlo con palabras se me hace un trabajo imposible. Hay tantos factores que intervienen en la vida cotidiana y no nos damos cuenta… La universidad, la gasolina, las discusiones, los amigos, la familia, los planes… Todo, absolutamente todo, tiene su huequito en el que integrarse y, a partir de ello, empiezan a brotar ramas que complican más la comprensión de la vida y dificulta gravemente su explicación. Cada suceso, cada huequito que se llena, tiene su reacción, y dicha reacción otra, a su vez. Y todo eso genera una serie de reacciones en cadena que, al menos a mí, me cuesta ordenar y regular.
Hace un rato creí que tenía la forma de cómo poder explicar por qué no le encontraba el sentido a la vida, pero ya se me olvidó. Vaya mierda. Y fíjate, otro problema más: no poder explicar por qué no le encuentro sentido a la vida.
Podría decirse que la vida… me aburre. Hay momentos divertidos e inolvidables, pero mi mente los reabsorbe en una especie de dimensión psicológica donde pierden casi completamente su trascendencia; se desvirtúan; quedan reducidos a recuerdos especiales, pero que, con el objetivo de exprimirles el jugo, no encuentras la satisfacción.
Antes de nada (lo digo porque esto lo voy a publicar y puede que lo lea gente cercana), no me voy a suicidar. El hecho de respirar, comer, hacer ejercicio, el sexo, el alcohol, y demás cosas terrenales, me gustan. Además le tengo rechazo completo a la muerte, así que mis allegados pueden estar tranquilos. No sabéis lo estúpido que se siente uno escribiendo esto.
Uno de los factores que inciden notablemente sobre mi desmotivación en general es mi carrera profesional. Como dije antes, estoy estudiando Farmacia, y me va… normal. Pero ha sido en este cuatrimestre cuando he empezado a ver el suelo de abismo hacerse más grande poco a poco.
Estoy estudiando Farmacia porque creo que es la única posibilidad que tengo de sobrevivir en un futuro. Yo no quiero estudiar. Y es una lástima, porque se me da bien. Pero, después de mucho tiempo pensándolo, no quiero estudiar (aunque tendré que seguir haciéndolo). Tengo un sueño frustrado, que es ser artista. Me encantaría ganarme la vida como guitarrista (principalmente), como cantante, como escritor, como actor, como dibujante… Quisiera tener un don especial para poder hacer todo eso sabiendo que voy a tener éxito, pero sé que no va a ser así. En primer lugar, porque no tengo dicho don especial. Y en segundo lugar (que lo encontraréis de lo más contradictorio), soy una persona tímida y que le tiene miedo al público. ¿Veis? Aquí encontramos uno de esos huequitos de los que hablaba antes, que se llenan, y surgen otras ramas que te complican las cosas. Uno de esos huequitos que hace que la vida me aburra amargamente. A partir de ahora los llamaré “huequitos cochinos”.
Y probablemente la gente a esto le ve soluciones, tipo: “dedícate plenamente a ello”, “sal fuera de Tenerife porque aquí no te vas a comer una rosca”. Inclusive soluciones sinceras: “no tienes el don” o “mejor olvídate de eso”. Pero es que hay un gran problema, que también nombré antes: la vagancia. Tengo vagancia para dedicarme plenamente a ser artista, tengo vagancia para aceptar que no tengo el don y que me tenga que olvidar de eso, y no me quiero ir de Tenerife porque adoro esta isla (más huequitos cochinos).
Por otro lado están los momentos en los que te sientas un día y dices: “Dani, a partir de hoy vamos a hacer las cosas bien”. Pero basta que digas eso, para que un montón de obstáculos se metan de por medio, impidiéndote hacer “las cosas bien”. Ejemplo cercano: este sábado tengo un examen de Microbiología y el viernes tengo que entregar un cuaderno de prácticas de la misma asignatura. Pues bien, tengo lumbago, con lo cuál no he podido sentarme y, por consiguiente, no he podido ni estudiar ni hacer el cuaderno. Para más inri, me estoy tomando un medicamento que se llama Myolastan que me deja drogado todo el día, y me sería imposible estudiar en dichas condiciones. Parece una tontería. Sí, lo sé. Pero es que son muchas. Muchas tonterías que se van acumulando (porque como estas, las tengo a montones; ojala hubiera hecho una lista de ellas cuando me lo propuse, pero sería muy aburrido). Vamos, muchas tonterías, y más huequitos cochinos.
Y claro, si no me presento el sábado al examen, tendré que estudiar más para mayo/junio/julio, y si a eso le sumas que cada dos por tres me desmotivo más por el hecho de que no quiero estudiar, pues como que veo muy imposible sacar este cuatrimestre. La cosa sigue, porque este año no me dieron la beca (necesitaba el 80% de los créditos aprobados y tenía el 79%) y mis padres tienen que pagarme 1000 euros de matrícula este mes, y la cosa no está como para ello (crisis económica, para el que no sepa de qué estoy hablando). Y no contento con esto, si no apruebo los créditos correspondientes en el segundo cuatrimestre (que es lo más probable), el próximo año (evidentemente), no me darán la beca, y mis padres tendrán que volver a pagar la matrícula por esos “momentos que no te dejan hacer las cosas bien”, por mi desmotivación con la carrera y porque soy muy vago. Evidentemente, eso me hace sentir culpable, tocar más fondo, y encontrarle menos sentido a la vida. Esto último (lo del sentido de la vida) es principalmente porque me estoy armando unos líos impresionantes por algo que no quiero hacer (estudiar), así que imagínense el lío. ¿Veis la cantidad de huequitos cochinos que existen? Si alguien tiene algún remedio para ellos, o sabe de alguien que me pueda ayudar, por favor, díganmelo.
Ahora estoy trabado, porque no sé cómo seguir. Tenía un par de cosas más en mente, pero se han ido porque he perdido un poco el hilo de todo esto. A ver si las recuerdo… ah, sí. Otro tema es la política. Bien, soy una persona muy inculta casi para todo (en historia soy nulo; geografía lo mismo; literatura igual;…). Pero sobre todo, de lo que menos me entero, es de política y economía. Mi novia, que es muy inteligente, me ha explicado mil veces por qué hay crisis en España, e incluso me ha enseñado vídeos que lo explican genial. Pues mil veces me lo ha explicado, y mil veces se me ha olvidado. A lo mejor recuerdo el por qué hay crisis, pero como aquél que memoriza un párrafo de filosofía para un examen. Es decir, te lo podría decir, pero si me pongo a hablar de ello contigo, quedaré mal, así que no me saques el tema. Y no es sólo la crisis; tengo hasta conflictos internos de si la Monarquía está bien o si en su lugar debería haber otro sistema. Pero me faltan datos. Datos que los que me intento informar, pero que luego se me olvidan, o simplemente me cuesta tanto entender, que desisto y no los leo. Puede parecer estúpido, pero ser así me frustra, porque me siento idiota. No sé si soy socialista, si soy comunista, monarquista… no tengo ni idea de nada. Sólo que soy progresista en cuanto a temas de moral se refiere (al menos eso lo tengo claro). Y eso es también un problema, porque hay casos en los que se supone que la moral queda más arriba o más abajo que ciertas tablas de derechos o leyes y claro, como yo no sé qué importancia tienen dichas tablas, tampoco sé si poner la moral antes de todo eso es correcto. ¿Por qué? Porque dentro de este tema también hay un montón de huequitos cochinos que me impiden evolucionar.
Hay un tema fundamental, que es el reconocimiento público. Quizás sea el tema más personal y el que más me duela, pero he decidido que voy a hablar un poco, más que sea. Empezaré diciendo que yo de pequeño era muy idiota y fantasma. Me inventaba las cosas muchas veces para quedar bien y eso me ha costado hasta el día aguantar bromas de ciertos colegas. Es por ello que quizá desde pequeño la gente no me tome en serio. El caso es que, ya sea por eso o no, yo nunca he sido muy popular. Tampoco he sido el típico niño acosado, pero a medida que he ido creciendo, noto que la gente no termina de tomarme en serio muchas veces, hasta el punto en el que, por ejemplo, al intentar explicar algo o contar una anécdota, me hagan oídos sordos (no es siempre, ¿eh? Pero molesta cuando lo hacen) o me interrumpan, cuando estoy seguro de que si otra persona dice lo que yo estoy diciendo en dicho momento, el resultado sería harto distinto.
Esto es más grande de lo que parece, porque a raíz de todo eso me he ido creando una máscara de estupidez como para hacer que no me importa y no afrontar el problema (como le pasa a Jim Carrey en “Yo, yo mismo e Irene”). Y claro, esta máscara puede que sea el problema, pero prefiero evitar las confrontaciones porque no me gusta crear mal rollo entre amigos y, me pasa muchísimo, no acuden a mi mente las palabras adecuadas para cerrar la boca de algún amigo cuando ha de ser cerrada. O bien no me acuden las palabras, o bien no digo nada porque temo que no me tomen en serio. Espero que al menos no me de un desdoble de personalidad como a Jim Carrey, porque sería otro problema más y pasando.
Bueno, todo esto se asemeja un poco a las cosas que tengo en la cabeza cuando intento dormir (y no sólo cuando intento dormir, sino a lo largo del día). Aunque, como expliqué antes, en mi cabeza las entiendo mejor. Pero bueno, creo que me he acercado bastante en mi explicación de todo el embrollo mental que alberga mi coco.
3.20. Me ha llevado una hora y cuarenta minutos escribir esto, y sé que no es nada interesante, porque poniéndome en el lugar de otras personas, no lo consideraría interesante, o fuera de los problemas normales de una persona. Pero bueno, por lo menos me he desahogado un poco y de algo (espero) habrá servido.
P.D.: acepto consejos (serios) y cuidado con las bromas.